miércoles, enero 02, 2008

Sobre Escritores y Palabras

Comienza un nuevo año, según el reino del almanaque, y la excusa sirve de oportunidad para la reflexión. Una reflexión sobre las palabras, sobre la síntesis.

El escritor, según mi propia definición, es alguien que arma un rompecabezas gigante, cuyas piezas son palabras. Palabras que son como pedazos de una imagen. Finalmente la imagen general aparece, como los fractales, esas complejas imágenes formadas por la simple transformación lineal de pequeños motivos.

El proceso de la obra es igual de simple. Consiste en el arte de asociar esos pequeños pedazos aparentemente disímiles de una imagen que desconocemos. Como vivir cada día.

Pero algún día, ese día, va a ser el último. Inevitable e irreversible. Y posiblemente el rompecabezas quede sin terminar. Formando una imagen reconocible o quizás sea tan solo un revuelto de fichas desordenadas por la desesperación y el olvido.

Sin embargo hay dos fichas que por si mismas son capaces de formar la totalidad de la imagen. Son los dos pequeños motivos básicos del fractal de la vida. Las dos palabras que resumen un vivir verdadero: Gracias y Perdón. Indicativos ciertos de la evolución. Agradecimiento por cada pequeño instante y el saber que nos vamos a equivocar, que vamos a pasar dolor y que vamos a ser parte del dolor de alguien más.

Este es mi aporte como escritor a la reflexion de fin de año. Dos palabras que definen la vida plena. No éxito, no placer, no satisfacción, no logros. Simplemente: Gracias y Perdón.

3 comentarios:

deigo dijo...

Me sumo a la reflexion de fin de año, deseandoles, que sigamos transitando el camino en amor y paz

buen año para todos

Minerva dijo...

GRACIAS por permitirnos abrir los ojos a la evolución y PERDON por no ser tan abiertos a los conocimientos.
El camino de la Iguana es un gran libro... y permite simplemente descubrir nuestra propia esencia.

ama dijo...

Gracias Hugo, y ya no impota mucho si termina, empieza o solo transcurre el tiempo, las palabras invocadas tienen la fuerza del deseo en sí mismas y me atrevería a incluir tus valiosas fichas en el tablero del amor, como un eterno presente, desde el cual nos asomamos al infinito y somos capaces de burlar las leyes físicas, donde la evolución asecha como una blastómera pendiente del cambio, determinándose a diferenciarse en una línea nueva y transgresora del entorno que la condiciona, capaz de lograr la transformación y con ella la capacidad nueva. Gracias por que tu reflexión obliga a la mía.